Arquitectura efímera.

Arquitectura del símbolo

Escrito por arqefimera 13-01-2014 en Arquitectura efímera. Comentarios (0)

En este caso nos referimos a una función ligada a las significaciones simbólicas o sintéticas. En algunas construcciones el edificio carece de cualquier otra función por lo tanto este pasa a ser un monumento. Tradicionalmente, la arquitectura símbolo ha estado al servicio del poder político y el eclesiástico, mientras que hoy se insiste más en hacer referencia al poder económico.

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La arquitectura que algunos autores denominan "arquitectura de la autoridad" no se manifiesta por igual. El significado de la arquitectura, su mensaje se manifiesta a través del espacio de los volúmenes y de las formas abstractas, propios del lenguaje arquitectónico. Así, los imponentes volúmenes de los imperios del Próximo Oriente no era sino la manifestación palpables del poder absoluto de sus gobernantes. Como ocurría en la arquitectura egipcia, la romana expresaba la fuerza del imperio y el poder de sus emperadores mediante construcciones de inmensas proporciones: el Coliseo, las Termas, etc. En la arquitectura cristiana los símbolos podrían representarse en las plantas medievales en forma de cruz latina. Son una clara acción a cristo, mientras que las plantas en cruz griega del renacimiento (también circulares) son una expresión de la infinitud y perfección del universo. Las villas del siglo XV revelan las características de los comerciantes aristócratas: son refinadas residencias de recreo y a la vez centro de trabajos agrícolas. Durante el barroco las arquitecturas de la monarquía y la de la iglesia alcanzaron unir sus puntos más altos en cuanto a valor simbólico y propagandístico, por ejemplo: los palacios europeos como Versalles. El neoclasicismo (que como se sabe adoptó el lenguaje clásico) construyó edificios de diversas envergaduras: residencias norteamericanas de estilos Georgianos. El capitolio de Washington tiene una gran cúpula que simboliza un gran estado donde prevalece la ley de igualdad. 



Ice hotel

Escrito por arqefimera 13-01-2014 en Arquitectura efímera. Comentarios (0)

Esta obra creativa y particular, es realizada cada año durante la temporada de invierno en las regiones más frías del mundo. Un hotel de consiste en una construcción hecha enteramente de hielo y nieve y que recibe a numerosos huéspedes en sus habitaciones.

Así, el Ice hotel, cuenta con distintos atractivos propios de los hoteles de alta calidad como un sauna, una capilla para las bodas excéntricas eventuales, un lobby y un gran número de suites, cada una diseñada y esculpida enteramente en hielo, con la excepción de las camas, por artistas de renombre internacionales. La participación de escultores implica no solo la concepción y creación de cada uno de los espacios en sí, sino que en ciertas piezas como el lobby son decoradas por esculturas de hielo. 

El primer Ice hotel fue construido en Jukkasjärvi, Suecia, en 1990 y desde ese momento muchas otras han sido las ciudades en construir los hoteles temporales de hielo: Finlandia, Rumania, Canadá, Noruega, Groenlandia. Estos espacios particulares mantienen una temperatura estable situada entre -4°C y -6°C, sin importar la temperatura externa de la pieza. Su construcción implica el uso de entre 4,000 y 10,000 toneladas de hielo más otro tanto de nieve dependiendo de la ubicación y de la extensión que se le quiera dar, puesto que esta última cambia cada año.




Pabellón Alemania Expo Barcelona 1929

Escrito por arqefimera 13-01-2014 en Arquitectura efímera. Comentarios (0)

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El Pabellón de Barcelona, diseñado por Mies van der Rohe, fue el edificio de representación de Alemania en la Exposición internacional de Barcelona celebrada en el año 1929. Concebido como espacio representativo para albergar la recepción oficial presidida por el rey Alfonso XIII y a las autoridades alemanas, el edificio pretendía simbolizar el carácter progresista y democrático de la nueva República de Weimar y su recuperación tras la Primera Guerra Mundial.

Este edificio constituye uno de los hitos en la historia de la arquitectura moderna, al ser una obra donde se plasman con particular rotundidad y libertad las ideas del entonces naciente Movimiento Moderno, y está considerado por muchos autores como una de las cuatro piezas canónicas de la arquitectura del movimiento moderno junto con el edificio de la Bauhaus de Gropius, la villa Saboya de Le Corbusier y la Casa de la cascada de Wright.

Construido en vidrio, acero y mármol fue desmontado tras la clausura de la Exposición al año siguiente, como estaba previsto. Pero con el tiempo se convirtió en un referente clave para la arquitectura del s. XX y fue reconstruido en 1983 en su localización original.

Exposiciones universales

Escrito por arqefimera 13-01-2014 en Arquitectura efímera. Comentarios (0)

Desde el s. XIX y con la aparición de las Exposiciones Universales, el valor representacional de la arquitectura efímera empieza a utilizarse como imagen de marca para productos, ciudades, e incluso naciones. La Torre Eiffel (Paris, 1.889), el Atomium (Bruselas, 1.958) o el Space Needle (Seattle, 1.962) son construcciones sin las que hoy en día no se puede entender una visita turística a las ciudades que las albergan, y todas tienen en común el haber sido creadas para ser vistas únicamente durante la Exposición Universal para la que fueron proyectadas. Estos son tan solo algunos ejemplos de construcciones efímeras que por su popularidad han evitado desaparecer y han conseguido mantenerse en pie mucho después de que terminara su función.

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El ingeniero francés Gustave Eiffel presentó primero su proyecto de torre a los responsables del Ayuntamiento de Barcelona, para que se construyera en esta ciudad con motivo de la Exposición Universal de Barcelona (1888), pero a los responsables del ayuntamiento barcelonés les pareció una construcción extraña, y cara, que no encajaría en la ciudad. Tras la negativa del consistorio barcelonés, Eiffel, presentó su proyecto a los responsables de la Exposición Universal de París, donde se erigiría un año más tarde, en 1889. Éstos aceptaron construir la torre, pese a que en principio pensaron que la tendrían que desmontar una vez acabada la exposición.

En la primera década del siglo XX, los parisinos mostraron su descontento con la Torre, que llegó a tal punto que el gobierno dio la orden de su demolición. Pero su grande y potente antena la salvó de su destrucción, ya que recibía ondas de radio alemanas, en la Primera Guerra Mundial, la cual sirvió de gran ayuda a los aliados.


Arcos del triunfo

Escrito por arqefimera 13-01-2014 en Arquitectura efímera. Comentarios (0)

Aunque parezca un concepto nuevo aparecido durante los últimos años, la realidad es distinta. La arquitectura efímera lleva con nosotros desde siempre. Las culturas antiguas, como la romana o la egipcia ya edificaban este tipo de construcciones para banquetes o celebraciones de distinto tipo y altares religiosos improvisados, aglutinando arquitectura y fastuosos decorados. Más adelante, durante el Renacimiento y el Barroco esta técnica  llegó a su esplendor con los arcos de triunfo. 

Un arco de triunfo es un monumento construido para conmemorar una victoria militar, aunque en realidad se usó para festejar a un gobernante. Los primeros arcos de triunfo fueron levantados por los romanos en la Antigüedad y cada uno estaba dedicado a un general victorioso. El arco de triunfo clásico es una estructura autónoma, bastante separada de las puertas o murallas de la ciudad.

En su forma más simple, un arco de triunfo consiste en dos pilastras macizas unidas por un arco, rematadas por una superestructura plana o ático en la que puede estar una estatua o que luce inscripciones conmemorativas. La estructura debía estar decorada con tallas, destacadamente con figuras aladas femeninas de la victoria (muy parecidas a ángeles), un par de los cuales típicamente ocupan los triángulos curvados al lado de la parte superior de la curva del arco. Arcos de triunfo más elaborados tienen otros arcos secundarios flanqueándolo, típicamente un par.

La tradición se remonta a la Antigua Roma y se relaciona con la costumbre del Senado de celebrar triunfos romanos. Se originaron en algún momento de la República Romana, época en la que se alzaron tres en Roma, siendo el primero de ellos el dedicado a Lucio Stertinio construido 196 a. C. Parecen haber sido estructuras temporales, y ninguno de ellos sobrevive en la actualidad. La mayor parte de los arcos de triunfo se erigieron durante el Imperio romano. Plinio el Viejo, en el siglo I, los describe como monumentos honorarios de importancia inusual, erigidos para conmemorar triunfos. En el siglo II los arcos se erigían para celebrar otros acontecimientos, como el arco de triunfo que queda en Ancona, erigido por una ciudad agradecida para festejar las mejoras de Trajano en su bahía. Al llegar el siglo IV, treinta y seis arcos de triunfo pueden trazarse en Roma. Sólo quedan cinco en la actualidad.